Agrandamiento de próstata: diagnóstico y tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata

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Hiperplasia benigna de prostata, agrandamiento de prostata

La próstata es una glándula del sistema reproductivo masculino encargada de la producción del  líquido que transporta los espermatozoides durante la eyaculación. Tiene el  tamaño de una nuez que rodea la uretra, que es el conducto por el que se elimina la orina.

La hiperplasia benigna de próstata es un agrandamiento no maligno cuya frecuencia aumenta progresivamente con la edad. A medida que la glándula crece, dificulta el paso de orina por la uretra, lo que aumenta la fuerza que tiene que hacer la vejiga para eliminar la orina. Con el tiempo el problema se agrava y con frecuencia la vejiga puede vaciar toda la orina.

El agrandamiento de próstata no es una patología grave y sus efectos pueden paliarse con un tratamiento médico. Por ello, en FIV Recoletos, desde la Unidad de Urología, queremos resolver todas las dudas al respecto de esta inflamación de la próstata. Así como explicar en qué consiste su proceso de diagnóstico y tratamiento.

¿Cuáles son los síntomas de la hiperplasia de próstata?

El aumento progresivo de la próstata puede obstruir la uretra y causar problemas para orinar. Generalmente estos problemas se manifiestas con los siguientes síntomas:

  • Aumento de la periodicidad con la que se necesita orinar, sobre todo durante la noche
  • Imposibilidad de aguantar las ganas de orinar
  • Flujo menor de orina
  • Escozor al orinar

En los casos en los que la obstrucción es más grave pueden aparecer infecciones de orina e incluso problemas renales y sangrado, por ello es importante acudir al especialista en caso de experimentar alguno de los síntomas.

¿Cómo se diagnostica la hipertrofia de próstata?

La primera revisión suele darse por un diagnóstico de sospecha debido a los síntomas del paciente. Ante esta situación, el urólogo realiza una primera exploración física con el objetivo de palpar la inflamación y descartar la aparición de nódulos que podrían ser síntoma de cáncer de próstata.

Una vez descartado el cáncer, se procede a las pruebas habituales para el diagnóstico de la hipertrofia, que suelen ser un análisis de orina, un cultivo del esperma y una analítica de sangre en el caso de que se tenga sospecha de una posible infección. Si es necesario se recurrirá también a la realización de una ecografía prostática para obtener información más detallada de la próstata.

Asimismo, el diagnóstico suele completarse con una flujometría, mediante la cual se analiza el calibre, la potencia, el volumen y el tiempo de micción.

En los diagnósticos más graves o en los que resulta más complicado extraer una conclusión certera, se procede a una biopsia prostática.

¿En qué consiste el tratamiento de la próstata agrandada?

Dependiendo de la gravedad de la hiperplasia y de los síntomas asociados, así como  de la edad y la situación general de cada paciente, el tratamiento puede variar entre seguimiento activo con revisiones periódicas, cambios en el estilo de vida, administración de medicación o la cirugía.

En cuanto a los tratamientos basados en medicación se pueden distinguir dos tipos de fármacos.

En primer lugar, los denominados bloqueadores alfa, que ayudan relajar los músculos de la vejiga y mejoran la capacidad de orinar.

Por otro lado, en algunos casos se recurre a fármacos que bloquean la testosterona para reducir el tamaño de la próstata e incrementar el flujo de orina.

El primero de los fármacos suele mostrar resultados a los pocos días de comenzar el tratamiento pero puede presentar, en algunos casos aislados, efectos secundarios como mareos, fatiga o hipertensión.

En cuanto a los fármacos hormonales, su efecto es más tardío y suelen tardar entre 3 y 6 meses en actuar. Asimismo, existe un riesgo de impotencia, que afecta a aproximadamente el 4% de los pacientes.

Los pacientes que presentan un cuadro de síntomas más grave, como el sangrado o el riesgo de problemas renales deben someterse a intervención quirúrgica. Existen diferentes tipos de cirugía para tratar la hiperplasia de próstata más o menos invasivos dependiendo de la gravedad del paciente pero la intervención más común es la resección transuretral de próstata.

Esta cirugía consiste en introducir un telescopio o lazo electrónico a través de la uretra hasta la próstata agrandada con el objetivo de quemar el tejido adicional y abrir el conducto uretral.

La intervención dura aproximadamente una hora, suele requerir anestesia raquídea y una hospitalización de 3 o 4  días.

Una vez el paciente ha sido diagnosticado de hiperplasia de próstata, el especialista estudiará qué tratamiento encaja mejor con las necesidades del paciente, si será necesaria la resección transuretral o si una intervención menos invasiva podría dar buenos resultados.

En FIV Recoletos contamos con un equipo de especialistas en urología que estudia cada caso de forma personalizada y realiza un seguimiento de cada paciente con el objetivo de paliar los problemas urinarios que puede ocasionar el aumento de próstata.

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