Día Mundial de la Anticoncepción: ¿cómo es realmente la educación sexual y reproductiva de la sociedad?

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Día Mundial de la Anticoncepción

La celebración del Día Mundial de la Anticoncepción es un buen momento para reflexionar acerca de la Educación Sexual y Reproductiva en nuestra sociedad y hacer un llamamiento a la concienciación de todos y todas al respecto. Para iniciar la reflexión en España,  analizamos los datos de dos estudios:

1. Esta semana se ha publicado el Barómetro europeo sobre libre elección de anticonceptivos modernos y nuestro país ha vuelto a suspender un año más en estrategias y políticas de salud sexual y reproductiva, situándose con puntuaciones similares a Polonia, Bulgaria, Italia, Republica Checa, Rumania, Chipre y Lituania. El informe analiza ocho áreas políticas de 16 países de la Unión Europea. De los resultados de España critica la falta de educación sexual en los centros escolares, la desigualdad en el acceso de las mujeres jóvenes a la libre elección de anticonceptivos modernos entre comunidades autónomas, e identifica las políticas de austeridad y la posición del Gobierno sobre derechos sexuales como los mayores obstáculos para avanzar. “Suspendemos en casi todo, especialmente en educación sexual“, ha criticado Luis Enrique Sánchez Acero, presidente de la Federación de Planificación Federal Estatal.

2. Según el estudio sobre el uso y la opinión de los métodos anticonceptivos en España (2014) de la Sociedad Española de la Contracepción, el 72,7% de la población utiliza algún método anticonceptivo, frente al 15,5% que mantiene relaciones sexuales sin ningún tipo de  contraceptivo. Pese a que el uso de los métodos anticonceptivos se ha incrementado en los últimos años, observamos como el porcentaje de las personas que no usan ninguno sigue siendo elevado.

Ante esta situación surge una pregunta: ¿estamos promoviendo una sociedad educada real y eficazmente en pro de una buena, plena y segura Salud Sexual y Reproductiva? Tanto si comprobamos los datos científicos como la literatura que habla sobre este tema, comprobamos que no.

Por mucho que en los medios de comunicación y en los diálogos sociales se hable sobre sexo y sexualidad, no debemos olvidar lo que el concepto de educación implica. La educación va más allá de la simple adquisición de conocimientos sobre un tema. La educación tiene que ver con la adquisición de habilidades y competencias que ofrezcan a la persona que la recibe, el derecho libre y no adulterado de tomar sus propias decisiones, derecho a elegir libremente si quieren tomar anticonceptivos, cuáles, cómo disfrutar de su sexualidad y con quién.

Por tanto, la educación no sólo tiene que ver con la prevención de enfermedades y embarazos no deseados sino también con la ética, con una visión integral donde se aprenden valores asentados sobre los derechos humanos, sexuales y reproductivos; y con políticas sanitarias y educativas que promuevan una buena Educación Sexual y Reproductiva desde la infancia. La pedagogía en salud sexual se lleva a cabo en múltiples entornos: el entorno familiar, en el entorno social y cultural, a través de los medios de comunicación, en las instituciones escolares y a través de las políticas de salud pública.

Para ello, es fundamental la educación tanto desde el entorno familiar como del entorno escolar formalizado.

Por un lado, educar a los niños en el entorno familiar es primordial, no sólo en algunos aspectos de la vida como la socialización o la cultura, sino también en el sexual y reproductivo, ya que es el entorno más arraigado que tienen y el que les aportará los valores más esenciales que más tarde desarrollarán. Es por esto que es importante dejar de lado el silencio que la sociedad lleva arrastrando desde años atrás con respecto a la sexualidad, e integrarla en la educación de los niños y niñas.

Por otro lado, pese a los numerosos avances que ha experimentado nuestra sociedad en las últimas décadas, tanto en el ámbito científico, social, cultural y legal, y a que los expertos recomiendan incluir la educación sexual en el entorno escolar, es una realidad que la mayoría de los centros educativos no se realiza o no se realiza de forma adecuada porque no es obligatoria por ley. La legislación no hace ninguna referencia a la educación sexual en el curriculum escolar ni existe un presupuesto específico asignado para ella, ni está establecida la edad en la que se debería iniciar la educación sexual en los centros escolares. Así que en la práctica, la educación sexual se imparte (en los centros en los que lo hace) a iniciativa personal de ciertos profesores durante las horas asignadas a otras materias. En este sentido, es vital concienciar a las autoridades políticas para que incluyan la educación sexual en los programas escolares.

En definitiva, es sumamente importante que nuestra sociedad y todos los agentes implicados avancen hacia una educación sexual integral y equitativa sustentada, entre otros, sobre el derecho que todas las personas tenemos desde que nacemos, a elegir libremente sobre nuestra sexualidad.

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