Introducción
Inseminación artificial
Fecundación invitro -
microinyección espermática

Diagnóstico genético preimplantacional
Lavado de semen en parejas serodiscordantes HIV, Hepatitis C

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La Fecundación in Vitro

La Fecundación in Vitro (de ahora en adelante la llamaremos por sus siglas típicas: FIV) consiste, a grandes rasgos, en unir en el laboratorio los espermatozoides y los óvulos para conseguir la fecundación de éstos. Los embriones que se obtengan se introducirán en el útero para que sólo tengan ya que completar la fase de implantación para conseguir el embarazo.

En primer lugar hay que llevar a cabo una estimulación de la ovulación de la mujer para conseguir que tenga más de un óvulo en el ciclo en que se vaya a llevar a cabo. Esto precisará de la realización de ecografías periódicas para comprobar que el número y tamaño de los folículos en desarrollo (recordemos, los quistecitos en cuyo interior se forman los óvulos) es el adecuado. Una vez se vea por ecografía que los folículos están ya preparados, recogeremos los óvulos mediante una punción de los ovarios a través de la vagina guiada por ecografía, aspirando el contenido de los folículos. Una vez recogidos los óvulos, se pide una muestra de semen al varón y en el laboratorio se unirán los óvulos a los espermatozoides para conseguir su fecundación. Existen dos formas de llevar a cabo dicha fecundación. Lo que llamamos FIV clásica, consiste en dejar juntos espermatozoides y óvulos para que fecunden por sí mismos. En algunos casos, sin embargo, habrá que realizar una microinyección espermática (cuyas siglas en inglés son ICSI). Esto consiste en introducir o microinyectar de forma activa un espermatozoide en cada óvulo. Sea cual sea la técnica utilizada, a las 24 horas se puede comprobar qué embriones han fecundado. Dos o tres días después del día en que hayamos recogido los óvulos, los embriones que hayan fecundado (limitando el número para evitar riesgos de embarazo múltiple) se introducen de nuevo dentro del útero. Para realizar esta transferencia de embriones, que es como se llama este procedimiento de introducir de nuevo en el útero los embriones, utilizamos un fino tubito de pocos milímetros, el cual pasa a través del cuello del útero para dejarlos en el fondo de la cavidad del útero. En todo momento comprobamos que situamos los embriones en el lugar adecuado guiándonos por ecografía. Este procedimiento, igual que decíamos con la inseminación artificial, no es más molesto que una exploración ginecológica habitual.

Ya hemos dicho que el número de embriones a transferir se limita para evitar riesgos de embarazo múltiple. Efectivamente, hoy en día se suelen transferir normalmente dos embriones, reservando la transferencia de tres embriones, el máximo que se deben transferir hoy en día, y por otro lado el máximo que permite la ley, a casos seleccionados. Si existiera un número mayor de embriones que los que se haya decidido transferir al útero, el resto se podrán congelar para ser utilizados por la pareja en ciclos sucesivos, tanto si hubiera habido gestación pero quisieran otro hijo unos años después, como si no se hubiera conseguido el éxito y se quisiera intentar de nuevo.

La FIV permite conseguir tasas de gestación superiores al 40 % por cada intento, con unos riesgos mínimos de embarazo múltiple. Este riesgo podemos cifrarlo, según nuestras estadísticas, en un 15 % de embarazo gemelar y menos de un 1 % de triples.

Y cuándo estará indicado realizar una FIV. La indicación más típica y la primera para la que se desarrolló la FIV, es el caso en que las dos trompas de Falopio de la mujer estén alteradas o incluso ausentes. Otra indicación típica desde la introducción del ICSI es el caso de recuentos de espermatozoides muy bajos en el eyaculado del varón. El ICSI hoy en día nos permite conseguir fecundación en casos de varones con escasísimos espermatozoides. Incluso podemos conseguir fecundaciones en varones que no tengan espermatozoides en el eyaculado pero en los que podamos conseguir algún espermatozoide directamente en el testículo mediante una pequeña biopsia. Todos estos casos hace tan sólo once años se veían abocados a la utilización de un semen de donante si querían tener un hijo. El ICSI también nos permitirá conseguir fecundaciones en varones que se hayan realizado un vasectomía. Mediante una biopsia obtendremos espermatozoides directamente del testículo y con ellos realizaremos una ICSI.

Otras indicaciones típicas de FIV son la endometriosis, la cual, por la desestructuración de las trompas y de los ovarios que provoca, obliga a la realización de esta técnica, y el caso en que la pareja no haya conseguido la gestación tras cuatro ciclos de Inseminación Artificial. En estos casos la FIV, muchas veces, además de conseguir la gestación, nos da el diagnóstico real de la pareja, al comprobar el estado los ovocitos y el modo en que se comportan espermatozoides y ovocitos al estar juntos. Finalmente, la FIV nos va a permitir realizar determinadas técnicas de detección de enfermedades genéticas como el llamado Diagnóstico Genético Preimplantacional.


 
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