Introducción
►Inseminación artificial
Fecundación invitro - microinyección espermática
Diagnóstico genético preimplantacional
Lavado de semen en parejas serodiscordantes HIV, Hepatitis C

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LA INSEMINACIÓN ARTIFICIAL

La inseminación artificial consiste en la introducción dentro del útero de una muestra de semen previamente preparada en el laboratorio para poder concentrar y “capacitar” los espermatozoides con mayor capacidad para conseguir una gestación. Al dejarlos dentro del útero habremos eliminado las peores barreras que los espermatozoides se encuentran, como son el cuello del útero y el propio útero, facilitando de esta forma su encuentro con el óvulo.

Previo a la realización de la inseminación habrá que administrar una medicación a la mujer que permite mejorar la ovulación. Esta medicación es la misma sustancia que en condiciones normales da lugar a la ovulación. Al darlo en unas cantidades mayores de las que se producen espontáneamente conseguimos, por un lado, asegurar que va a existir ovulación y, si es posible, aumentar el número de folículos y, por tanto, de óvulos que se van a producir ese mes. Con ello se mejoraran las probabilidades de conseguir el embarazo pero siempre con unos límites muy estrictos para minimizar el riesgo de embarazo múltiple. Con este fin, cada pocos días, en días determinados, la paciente tiene que acudir a la clínica para la realización de ecografías. Con éstas podemos controlar el número de folículos que se están desarrollando, así como saber cuál es el día óptimo para llevar a cabo la inseminación.

Una vez se comprueba por ecografía que todo está preparado se realiza la inseminación. Este procedimiento no es más molesto que una exploración ginecológica habitual. Consiste en la introducción de un fino tubito de pocos milímetros, a través del cuello del útero para depositar la muestra de semen en el interior del útero. Tampoco exige un reposo más allá de los primeros minutos tras la realización de la misma.

La inseminación artificial es la técnica de reproducción asistida más sencilla que tenemos y la más indicada cuando hemos encontrado alteraciones leves en el estudio de esterilidad. Por ejemplo es la técnica que recomendaremos en caso de haber encontrado problemas leves o moderados en el seminograma. Igualmente podremos realizar una inseminación artificial si sólo tuviera la paciente una trompa funcionante.

Otra indicación habitual de la inseminación artificial es el caso en que el cuello del útero no realizara los cambios necesarios durante la ovulación para permitir el paso de espermatozoides. En este caso esta técnica nos permitirá saltar dicha barrera dejando los espermatozoides directamente en el interior del útero. Igualmente, cuando el problema sea un defecto de la ovulación de la mujer, el hecho de precisar una estimulación ovárica va a hacer que sea el tratamiento ideal para solucionar dicho problema.

Finalmente, existen parejas en las que, tras llevar a cabo un estudio de esterilidad no encontramos ninguna anomalía que justifique el que no se consiga la gestación. Es lo que conocemos como una esterilidad de origen desconocido. En estos casos, la inseminación artificial, dada su simplicidad, se convierte en el primer escalón terapéutico que podemos ofrecer a la paciente.

La siguiente pregunta que inmediatamente nos surge es ¿qué probabilidad de conseguir la gestación tenemos con esta técnica? Las tasas de embarazo que ofrece la inseminación artificial son de aproximadamente un 18 %– 20 %. Estas tasas pueden parecer un poco bajas, pero no lo son tanto si tenemos en cuenta que la probabilidad de gestación espontánea en una pareja que no tenga el más mínimo problema, cada vez que lo intenta es de un 25 %. Además esta técnica permite que, si no ha habido éxito en un ciclo, inmediatamente tras tener la regla se puede comenzar un nuevo ciclo para volverlo a intentar. Tras cuatro intentos, aproximadamente dos terceras partes de las parejas ya ha conseguido la gestación.

Normalmente se suelen intentar cuatro ciclos de inseminación artificial en cada pareja. La razón de no intentar más si no se ha conseguido gestación, es que la experiencia nos demuestra que la probabilidad de conseguir el éxito en un quinto o más ciclo es mínima, existiendo en la mayoría de casos algún otro problema que justifique la realización de alguna otra técnica más compleja como es la fecundación in vitro.

 
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