Escepticismo ante la (mal llamada) viagra femenina

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viagra femeninaLa Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) ha aprobado esta semana la comercialización del primer fármaco del mercado para el tratamiento del bajo deseo sexual en la mujer, lo que se ha llamado “Viagra femenina”. Su aprobación se ha producido en medio de una gran polémica que dura años ya que sus resultados son limitados y sus efectos secundarios importantes.

La FDA había rechazado ya dos veces, en 2010 y en 2013, la comercialización de la Flibanserina al considerar que los beneficios que aportaba eran escasos y no compensaban sus efectos secundarios (hipotensión arterial, desmayos y mareos principalmente), que aumentan además con el alcohol y con otros medicamentos. El laboratorio que lo comercializa lo ha presentado este año por tercera vez, consiguiendo esta vez que el comité de expertos que asesora la FDA decidiera por 18 votos a favor y 6 en contra recomendar su comercialización a pesar de considerar que sus beneficios son “moderados” o “marginales”, en medio de un gran debate científico y social. ¿Qué ha pasado?

Debate científico: ¿es realmente efectiva? ¿cómo se mide la efectividad?

El fármaco, que se comercializará en octubre con el nombre de Addyi, está indicado para el tratamiento del Trastorno Sexual Hipoactivo, es decir, casos de bajo deseo sexual diagnosticados por un médico, para mujeres premenopáusicas.

Inicialmente estudiada como antidepresivo, la mal llamada Viagra femenina actúa en el cerebro modulando neurotransmisores del sistema nervioso central que regulan entre otros factores el deseo sexual. Concretamente actúa aumentando la dopamina y la norepinefrina y disminuyendo la serotonina.

Pero ¿cómo se mide el deseo sexual?  El deseo sexual es un proceso mental complejo en el que influyen factores físicos, psicológicos, emocionales, culturales, de pareja, etc. y no es fácil de medir. Los estudios que ha presentado la farmacéutica lo miden únicamente a través de una variable referida por propias mujeres: el número de relaciones sexuales satisfactorias. Los beneficios no son nada boyantes: siguieron durante varios meses a dos grupos de mujeres con tratamiento diario, uno tomando el fármaco y otro tomando un placebo; y el resultado fue que ambos grupos mejoraron el número de relaciones satisfactorias al mes, siendo ligeramente superior en el grupo del fármaco (menos de una relación sexual satisfactoria al mes de diferencia) que en el grupo placebo.  Es un resultado bajo, aunque algunos especialistas consideran que puede ser decisivo para una pareja.

Debate social: ¿deciden las mujeres o decide el marketing?

Esta píldora rosa ha sido objeto de un gran debate social durante varios meses, hasta el punto de que la Organización Nacional para la Mujer y otras asociaciones feministas (auspiciadas por la farmacéutica que comercializa el fármaco) acusaron a la FDA de estar siendo más estrictos con esta medicación que con los tratamientos para la sexualidad masculina como la Viagra. Y también protestaban de la existencia de una desigualdad en los fármacos existentes para el tratamiento de las disfunciones sexuales masculinas (26) y femeninas (la Flibanserina es el primero comercializado), en una campaña llamada “Even the Score” (igualar el marcador) que ha defendido  la comercialización y la capacidad de las mujeres de decidir si el tratamiento con el fármaco merece la pena.

La FDA se ha defendido de esas acusaciones respondiendo que la no aprobación en las dos ocasiones anteriores obedece estrictamente a criterios científicos (falta de efectividad y efectos secundarios), y no tiene relación con una discriminación de género.

Por qué no es una Viagra femenina

  • La Viagra y todos los fármacos para tratar la disfunción sexual masculina mejoran la parte “mecánica” y física  de la sexualidad masculina, es decir, mejoran la erección pero no influyen en el deseo sexual, que es mental. Éste es mucho más complejo y está influido por muchos otros factores además de lo mecánico.
  • La Viagra y similares se toman cuando se van a tener relaciones sexuales y tienen efecto a corto plazo. La Flibanserina requiere una toma diaria durante semanas o meses para que sea efectiva, lo que aumenta los riesgos y efectos secundarios.
  • La Flibanserina va acompañada de fuertes advertencias médicas por sus posibles efectos secundarios, máxime con el consumo de alcohol. Requiere prescripción médica y los médicos que la prescriban deberán recibir una formación específica. Además, tendrán que asegurarse de que la paciente conoce y comprende los riesgos que conlleva y la paciente deberá certificar por escrito que ha sido informada de los mismos.

Conclusiones

La promoción de la salud sexual de las mujeres y el tratamiento de las disfunciones sexuales femeninas son esenciales, pero este fármaco no parece ser la solución definitiva. En palabras del  Director médico de Fiv Recoletos, el Dr. Santaolaya en las noticiasno está demostrado el beneficio para la sexualidad de las mujeres, sí está claro el beneficio para la farmacéutica que lo comercializa”. Serán necesarios estudios postcomercialización para valorar de forma concluyente su efectividad y efectos secundarios a  largo plazo.

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