La diabetes gestacional: qué es y cómo afrontarla

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diabetes gestacional

La diabetes gestacional es un tipo de diabetes que empieza o se diagnostica por primera vez  durante el embarazo. La diabetes gestacional se puede controlar, pero puede asociar complicaciones por lo que es muy importante cuidarse y seguir los consejos del médico para mantener los niveles de azúcar en la sangre bajo control y tener un embarazo saludable y un bebé sano, así como para mantenerse ambos sanos después del nacimiento.

Afecta aproximadamente a entre un 2% y un 10% de las mujeres embarazadas, siendo más frecuente  entre las mujeres con ciertos factores de riesgo como la edad (mayores de 30 años), los antecedentes de diabetes gestacional  en embarazos anteriores o de un parto de un bebé de gran tamaño, la obesidad, los antecedentes familiares de diabetes, ciertas etnias (como las mujeres latinas o asiáticas) o fumar.

¿Por qué ocurre?

Las causas de la diabetes gestacional no están todavía claras, aunque existen algunas teorías del por qué ocurre:

  • La glucosa es la sustancia que da energía a las células y se obtiene de los carbohidratos de la comida. Para que las células puedan absorber la glucosa es necesaria la insulina, que es una hormona que produce el páncreas.
  • La placenta produce varias hormonas para mantener el embarazo. Algunas de estas hormonas (estrógeno, cortisol y el lactógeno placentario) pueden tener efectos bloqueadores en la insulina. A este efecto se le llama médicamente resistencia a la insulina, y suele comenzar en la semana 20-24 del embarazo.
  • A medida que el embarazo avanza y la placenta crece, produce más de estas hormonas y la resistencia a la insulina aumenta. Normalmente, el páncreas es capaz de producir la insulina adicional necesaria para superar la resistencia a la insulina. Pero cuando la producción de insulina no es suficiente para contrarrestar el efecto de las hormonas de la placenta, el resultado es la diabetes gestacional.
  • En la mayoría de los casos la diabetes gestacional desaparece tras el parto. Sin embargo, una vez se ha desarrollado en un embarazo, se tiene más riesgo de volverla a tenerla en posteriores embarazos o desarrollar diabetes de tipo II en el futuro.

 ¿Cómo saber si tengo diabetes gestacional?

Este tipo de diabetes no suele presentar ningún síntoma, por lo que para detectarla se realiza de rutina dentro de las pruebas de seguimiento del embarazo una prueba de tolerancia a la glucosa entre las 24 y 28 semanas de embarazo. En el caso de las mujeres que tienen más riesgo de poder padecerla, se suele realizar una prueba en la en el control del primer trimestre. En los casos en que el resultado sea positivo hay que hacer una segunda prueba para confirmar el diagnóstico.

¿Cómo debo afrontarla?

La diabetes gestacional no controlada puede asociarse a complicaciones del embarazo y del parto, complicaciones para ti y complicaciones para el bebé. Por ello es muy importante diagnosticarla y controlarla. Algunas recomendaciones para ello son:

1. Llevar un control estricto de los niveles de glucosa

Debes medir de manera constante y repetida el nivel de glucosa que tienes en sangre, mediante la punción en alguna de tus yemas de la mano y la posterior colocación de la gota de sangre en una tira reactiva que se introducirá en un glucómetro (un aparato especial para leer el nivel de glucosa).

Lo que se suele hacer es anotar en una libreta los niveles que se van teniendo, sobre todo, antes de las comidas y también dos horas después, para asegurarnos de que los niveles de glucosa están dentro de unos límites normales durante el embarazo.

2. Control nutricional y ejercicio moderado.

El manejo nutricional es el pilar del tratamiento, y en la mayoría de los casos puede ser suficiente para lograr un control metabólico adecuado. Si fuera necesario, es recomendable hacer un plan con un nutricionista. Aunque la dieta debe ser personalizada, como recomendaciones generales se debería moderar la ingesta de grasas y proteínas, incorporar los hidratos de carbono mediante frutas, verduras y carbohidratos complejos (pan, cereales, arroz y pasta), y evitar los alimentos que tengan mucho azúcar, como los refrescos, los zumos o la bollería.

3. Acudir al ginecólogo regularmente para que te haga los controles necesarios.

Es muy posible que tengas que aumentar la frecuencia de las visitas de seguimiento del embarazo con tu ginecólogo, sobre todo a partir del tercer trimestre. Se suelen hacer monitorizaciones fetales desde antes que en los embarazos normales para comprobar los latidos del bebé y así confirmar que está bien. Es una prueba sencilla e indolora para ambos.

Por último, puntualizar que la mayoría de las mujeres no necesitarían tratamiento con antiglucemiantes orales ni insulina.

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